EQUIPO DE FUTBOL AMATEUR DE SEGUNDA DISTRITAL, SIN FINES DE LUCRO. CAMPEONES DE LA COPA ANIVERSARIO LIGA DEL OESTE 2014-2015, SEMIFINALISTAS DE LA LIGA CARRASQUEL 2015 Y PARTICIPANDO EN LOS TORNEOS CLAUSURA, COPA LIBERTADORES Y TORNEO IBERICO DE LA LIGA DISTRITAL METROPOLITANA.
martes, 11 de octubre de 2016
EL JUGADOR ENTRENADOR
Hace
poco publique una encuesta en la cuenta de twitter donde preguntaba si era
necesario tener la experiencia de jugador para ser un entrenador de máximo
nivel, la respuesta fue rotunda el 88% opinaron que no, algunos me daban los
ejemplos de Gregorio Manzano o el archiconocido Mourinho y yo añado otro ARRIGO
SACCHI. Entonces la pregunta es ¿Los jugadores de elite tienen ya el derecho a
ser grandes entrenadores por su enorme experiencia?¿Son mejores por haber
jugado ante 80 mil personas?¿Cuál es la respuesta?.
Estamos acostumbrados a ver en el
mundo del fútbol, sobre todo en los últimos años, que lo habitual en los
banquillos es que se sienten ex-jugadores de élite que siguen enganchados
a este deporte, el haber sido un gran jugador sirve incluso para sentarte en un
banquillo de primer nivel sin apenas haber tenido una larga carrera como
técnico, incluso en alguna ocasión en divisiones de menos repercusión mediática
se les da esa oportunidad sin la formación requerida necesaria como se pide a
cualquier otro entrenador. Este trato de favor puede molestar al sector de los
otros entrenadores menos mediáticos (la gran mayoría) que ven como su esfuerzo
y talento no sirve de nada como también que todo su tiempo y dinero que costo
su formación les sirva para tener alguna oportunidad y solo por carecer
del "nombre futbolista", en la base existen
entrenadores que sin apenas recibir un salario acorde a su
empeño no tienen nada que envidiar a la élite,
algunos con un talento en el diseño de tareas
sobresaliente, entrenadores que son formadores que cuentan en
su mayoría con equipos compuestos por jugadores jóvenes castos de
conocimiento técnico o táctico y que a pesar de ello los moldean consiguiendo
que lleguen a su máximo potencial en unas condiciones mucho más
desfavorables que en un equipo de élite, de verdad hay verdaderos
trabajo-milagros que desconocen la mayoría, no se ven en las televisiones o en
los periódicos, pero existen, aun así también hay que romper una
lanza a favor por los jugadores que si se forman adecuadamente,
que estudian, que investigan, que se esfuerzan, que empiezan desde el barro o
que se lo ganan, que tienen talento. No hay que desmerecer a nadie. También hay
verdaderos genios con carrera anteriormente como jugador destacado: CRUYFF.
Eugenio
Mancha - Un profesor mío y que actualmente es un
entrenador de mucho prestigio en el fútbol sala se autodenominaba entrenador de
academia, un entrenador académico es aquel que se ha forjado a base de libros,
estudiar mucha lectura y visualización de vídeos de este bonito deporte.
Estudió todo lo necesario y ahora como digo es un entrenador de éxito demostrando
que no hace falta haber sido jugador para ser mejor entrenador. La corriente que existe ahora es que el
ex-jugador parece que va un escalón por encima y claro se le
abren más puertas pero está demostrado que no siempre se tiene éxito después de
haber colgado las botas, lo que sirvió como futbolista no siempre vale como
entrenador, no vale solo con haber sentido y palpado un vestuario como jugador,
se tiene que poseer una serie de valores y conocimientos que sólo te lo puede
dar la teoría desde otra perspectiva, lógicamente cada persona es
diferente pero ahí fuera hay recursos que descubrir que a lo mejor no
viste anteriormente, experiencias que pueden ayudar mucho a manejar un
vestuario con diferentes egos, actitudes y objetivos personales, quizás desde
un punto de vista del jugador que piensa más en sí mismo no le da tanta
importancia. A nivel técnico y táctico, el esfuerzo en el estudio a base de
libros, medios audiovisuales el acudir a cursos, charlas de grandes
profesionales, visualizando entrenamientos, partidos de otros técnicos o
teniendo una experiencia como técnico en otras categorías de fútbol puede
ayudar a ese entrenador a nutrirse de una manera que siendo solo jugador es
difícil que pueda conseguir. Por otra parte es cierto que también los jugadores de alto nivel también tienen unas
experiencias con otras características que difícilmente puedan tener
entrenadores de a pie sobre todo en el tema competitivo. En la
realidad de los entrenadores cotidianos hay que tener claro que si no eres ex-jugador,
vas a tener que luchar mucho más en el proceso hasta llegar arriba, formarte aún
más para aportar y dejar tu sello, sacrificando mucho tiempo a veces más
del que uno puede por trabajo y demás quehaceres, desgraciadamente trabajar de ello si en verdad
es tu sueño tienes que saber que no solo te vale con ser bueno es que además tienes que tener mucha mucha suerte en el
momento oportuno. ¿Cuantos entrenadores genios de fútbol no
tuvieron suerte? ¿Cuánta gente con un talento descomunal está en la sombra por
no tener su oportunidad? ¿¿Es mejor un entrenador ex-jugador?? ¿Tú qué opinas?
yo pienso que el ser un gran entrenador lo marcan otras muchas cosas que
están en el camino. Algunas de ellas ni quiera se pueden controlar.
Este articulo ha sido escrito por
Eugenio Mancha Técnico deportivo N2 Futsal y coach deportivo web ugecoach.es @ugemancha y
algunos anotaciones añadidas por Alex Sánchez fundador de coaching fútbol
@coachingfutbol.
lunes, 4 de julio de 2016
EL SUFRIMIENTO DE UN ENTRENADOR
Un gran
artículo publicado por Patricia Ramírez, donde nos habla de cómo sufre un
entrenador. Agradecer como entrenador estas palabras y que se tengan tan en
cuenta. Como bien dice Patricia, es una profesión vocacional y adoramos nuestro
trabajo. Ese sufrimiento es parte del entrenador, hay que saber llevarlo,
entrenarlo y afrontarlo. Pero es un sufrimiento positivo, el saber que estas
donde quieres, haciendo lo que te gusta y siempre has querido. En algunos se
nos ve el sufrimiento antes que a otros, pero es parte de la rutina del
entrenador. Disfrutad del artículo.
Gracias Patricia por tener muy en cuenta la figura del entrenador.
Empieza la
búsqueda de banquillos. Algunos han sido ocupados ya. Otros entrenadores esperan
con deseo poder participar en el proyecto de un club, poder dirigir un equipo,
poder sentirse entrenador y dar así sentido a sus sueños. Los entrenadores adoran su trabajo, no hay más que ver la pasión con
la que algunos entrenan y dirigen partidos.
La profesión
del entrenador es completamente vocacional, desde que entrenan a los niños de 6
años hasta los que dirigen a los futbolistas profesionales. Llevan el fútbol en
las venas y en el ADN. Y todo esto, a pesar del sufrimiento. Porque, ¿os habéis
dado cuenta del sufrimiento de los entrenadores? Las señales visuales no
engañan. El fútbol envejece. Bueno, el
fútbol no, el estrés y el sufrimiento con el que muchos entrenadores viven
la liga, resultados, las lesiones, las críticas, los errores y los aciertos. No
hay más que ver fotos de entrenadores de hace cinco años y compararlas con el
momento actual. Hay claros signos de envejecimiento. El estrés deteriora
nuestro organismo pudiendo causar verdaderos estragos, desde problemas de
sueño, a fatiga, bloqueo mental y muchos otros psicosomáticos como alterar la
tensión arterial, deprimir al sistema inmunológico, irritar el sistema
digestivo, problemas de calvicie y un largo etcétera.
Sinceramente, el entrenador sufre por todo. Sufre
cuando no tiene equipo y vive la incertidumbre del baile de banquillos. Con tanto candidato nunca tienes la certeza de si vas
a entrenar o no, de si lo harás al inicio de la temporada o en el mercado de
invierno, si te podrás quedar en España o tendrás que buscar equipo fuera. Y
añade a este miedo los cambios de traslado que implican para la familia,
vivienda, colegios, trabajo de la mujer... Sufre
cuando tiene equipo. Si se gana, porque se tiene miedo a perder en el
próximo, si se pierde, porque te ves obligado a ganar el siguiente encuentro. Sufre porque los jugadores se lesionan
y, que casualidades de la vida, siempre se lesionan en el peor momento para
hacerlo. Sufre por el jugador que
debería convocar y no convoca porque el objetivo grupal le obliga a poner
al más talentoso y no al que más se lo merece. Sufre porque los otros equipos ganan, empatan o pierden los que no
deberían. Un entrenador sufre de lunes a lunes, salvo el día siguiente a la
victoria que le da una tregua. Pero basta con que empiece a plantearse el
partido siguiente, para que empiece a darle vueltas a todos los problemas que
el rival pueda ponerle enfrente.
Muy vocacional tiene que ser para los pocos y efímeros
momentos en los que no se sufre compensen la montaña rusa de las emociones.
Mucho ánimo a todos los que empiezan a pensar desde ya en su proyecto
deportivo.
sábado, 23 de abril de 2016
FACTORES DETERMINANTES EN LA ACELERACIÓN EN FUTBOLISTAS.
Los
jugadores de fútbol, sin saberlo, no siempre suelen aprovechar al máximo su
velocidad dentro del campo de juego. Averiguar los motivos de ello y por qué es
tan importante su aceleración.
Durante los
90 minutos de un partido de fútbol, los jugadores se ven expuestos
constantemente a diferentes situaciones de disputa, ya sea por el balón, por
cubrir a un rival, por intentar llegar a un espacio vacío descuidado por su
oponente para atacar, y otras más que puedan llegar a suscitarse.
La
similitud que podemos llegar a encontrar en todos estos actos es que cada uno
de ellos precisa de la velocidad del jugador. Pero esto no es suficiente, ya
que no siempre la misma es aprovechada de la mejor manera.
¿A qué se
debe esto? A la mala administración de la aceleración cuando se despega, por lo
que será necesario investigar un poco más a fondo esta cuestión si deseas
mejorarla. Conoce un poco más acerca de los factores determinantes en la
aceleración de los futbolistas.
¿A qué se debe nuestra velocidad?
La
velocidad en línea recta ha sido analizada por especialistas de
acondicionamiento. Se ha analizado a la velocidad de arranque, la aceleración,
la velocidad máxima, la desaceleración y la velocidad cooperativa.
La
velocidad de arranque es en gran parte una respuesta a algún estímulo que
implica una serie de procesos cognitivos. Por ejemplo: estar cubriendo a
un delantero; el centrocampista que ve a su delantero, mira hacia abajo y
golpea la pelota.
Para
concretar este paso, se deben tomar una serie de decisiones de forma rápida.
Por ejemplo: ¿Hacia qué espacio se está moviendo el delantero? ¿Cuál es su
velocidad? ¿Qué velocidad y qué efecto debo darle al pase? ¿Doy el pase por el
suelo o en el aire?
Todo esto
y más se hace en fracciones de segundo, cada vez que algo cambia con la pelota.
Estas son parte de las funciones mentales que terminan conformando la velocidad
de pensamiento y las reacciones. Estos no son reflejos; son reacciones,
que no son lo mismo.
Un reflejo,
como el reflejo rotuliano, no involucra al cerebro. En cambio, una reacción sí
lo hace, porque es allí en el cerebro donde se procesa, interpreta y decide
sobre una respuesta coordinada.
¿Cómo podemos mejorar nuestras reacciones y nuestra
velocidad?
A través
de la práctica y la repetición deliberada. Algunos dicen que la
diferencia entre los jugadores de élite y los de no tanta élite, es que los
jugadores de élite han practicado tanto que la ejecución de sus habilidades es
su segunda naturaleza, siendo realizadas en un nivel subconsciente y
permitiéndole a la parte consciente del cerebro enfocarse en la parte táctica y
no en la habilidad.
La parte
de correr puede ser mejorada. Esto también es mental, porque al mejorar en la
velocidad de carrera, estamos cambiando en gran medida cómo ejecutamos la
habilidad. En el futbol, la mejora de la velocidad de punta de un sprint no es
tan importante.
¿Por qué?
Observa a los velocistas de 100 metros. Estos corredores no alcanzan su
velocidad máxima hasta el tercio medio de la carrera; se tarda 30 metros
para llegar a la máxima velocidad. En el fútbol, los sprints completos (es
decir, más de 30 metros) son bastante raros, porque la mayoría son de 30 metros
o menos.
Esto
significa que el tiempo dedicado a la enseñanza para aumentar la velocidad de
punta de los sprints podría ser mejor invertido en otras cosas, como por
ejemplo: los primeros 30 metros en donde el jugador está reaccionando y
acelerando, pero nunca alcanzando la velocidad máxima. Con esto, queremos decir
que los pasos iníciales son los más importantes.
¿Cómo podemos mejorar nuestros pasos iníciales?
Para que
los primeros pasos adopten una buena forma, son fundamentales 3 factores:
postura, acción de brazos y la acción de piernas.
1. Postura
La
mayoría de la gente se dobla en la cintura cuando corre, principalmente al
despegar. Si bien, es cierto que debemos inclinarnos cuando aceleramos, la
inclinación debe provenir del tobillo, no de la cintura.
2. Acción de brazos
Todos
sabemos que los brazos y las piernas trabajan juntos diagonalmente; es decir,
la pierna izquierda y el brazo derecho hacia adelante y las otras extremidades
hacia atrás.
Una
acción de brazo exagerada en la altura y la velocidad de balanceo de los brazos
ayuda a la acción de la pierna cuando corremos rápido.
3. Acción de piernas
En los
primeros 4 o 6 pasos deberíamos centrarnos en empujar contra el suelo de una
manera tal que podamos impulsar el cuerpo hacia adelante.
Aquí es
donde muchos jugadores jóvenes se equivocan, ya que piensan erróneamente que al
tomar grandes zancadas van a cubrir mucho terreno rápidamente. Si ese primer
paso es largo, a continuación estarían desacelerándose a sí mismos por estar
aplicando una fuerza de frenado hasta que sus cuerpos y sus pies estén pesados,
y recién ahí comienzan a empujar contra el suelo para seguir adelante.
En
cambio, si estos primeros pasos son cortos, estarán empleando todo su esfuerzo
para empujar contra el suelo y lograrán propulsarse a sí mismos hacia adelante.
Después de 4 o 5 pasos, luego podrán estar más erguidos y traer sus caderas
bajo sus troncos.
Conclusión
Por todo
lo dicho anteriormente, queda más que claro que lo más importante es trabajar
los primeros 30 metros de recorrido de un jugador, pero principalmente,
sus primeros pasos iníciales cuando arranca.
Si los
pasos iníciales están bien trabajados, será mucho más fácil para ti conseguir
una aceleración óptima, al punto que sentirás una diferencia importante con
respecto a tu velocidad de despegue y tu forma de correr anterior.
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